miércoles, 11 de noviembre de 2009

LEYENDA URBANA

LEYENDA DEL ALGARROBO

La leyenda procede de un la Huerta, en Valencia. Una tarde en el pueblo me acorde de que debia buscar una leyenda para la clase de Castellano con lo cual le pregunte a mi tio y el me contestó:
"Había un labrador Valenciano al que todas las cosas le salían mal;tenía tan mala suerte que llegó a perder la enorme hacienda que le dejaron sus padres.
Un dia, desesperado viendose en la ruina y en la calle, exclamó con todas las fuerzas que le quedaban: "¡Me vendería al diablo"!.
De repente, como de la nada, apareció ante él un extraño caballero. Iba vestido de negro y un ligero olor a azufre le acompañaba
-¿qué has dicho?
-¡Que me vendería al diablo
-¿por que? preguntó el misterioso personaje
a lo que el labrador contestó: "antes de verme en la total indigencia, prefiero pactar con el diablo"
-Pues aquí me tienes
-¿Tú?¿Tú eres satanás? ¡No te creo!
-¿Es que acaso no has visto que he aparecido de la nada?, pideme lo que quieras y te lo concederé, ¿Qué quieres?
-Oro mucho oro...pidió el campesino
-De acuerdo...
El diablo se mostró dispuesto a satisfacer el deseo del campesino a cambio de un trato. Le ofreció una bolsa, de la cual podría sacar cuanto oro se le antojase, a cambio de su alma. El labrador aceptó la transacción prometiendo entregar su alma y cuerpo a satanás, cuando no hubiera algarrobas en el algarrobo.
Pasaron las estaciones,(invierno,primavera...); nuestro labrador se sentía más rico que jamás puedo soñar.
Disfrutando alegremente de su fortuna, pero no olvidaba socorrer a los pobres.
Vino Agosto y el calor hizo madurar las algarrobas.Cuando se hubo terminado la colección, el diablo se presentó de nuevo.
El diablo empezó a preocuparse al observar que no había lamentos, ni gritos, ni desesperación, como había ocurrido otras veces. El labrador estaba tranquilo y con buen humor.
Como el labrador no daba muestra de que había terminado el plazo, el diablo le recordó que ya no quedaba ninguna algarroba por recoger.
Comenzó una discusión entre los dos; uno decia que había terminado el plazo y el otro que no.
Como ninguno daba su brazo a tocer, decidieron dar una vuelta por el campo.
-¿Ves como no ha quedado ni una algarroba? dijo el diablo.
El labrado, señalando las tiernas de algarrobas, que brotan por San juan, (después de que el arbol florece por la primavera), excalmó: " ¿Y eso que es?"
-Cuando Dios quiera que en un año no nazcan , ven a por mi. Mientras antes de madurar un fruto esté otro esta en camino, no se cumplirá el pacto.
El diablo, echando fuego por nariz y boca, se marchó furioso,maldiciendo el árbol, por culpa del cual habia sido engañado por primera vez"


Sergio Cerezo Belenguer 4ºESO A

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